46 años de la tragedia del Orfeón Universitario en Las Azores

Opinión | septiembre 8, 2022 | 6:22 am.

El 2 de septiembre de 1976 había júbilo en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía, Caracas. Los familiares y los amigos despedían a sus seres queridos, lanzaban boinas azules al aire en demostración de éxito y grandeza. El Orfeón Universitario iba como invitado a Barcelona, España, al Festival Internacional de Canto Coral. Lo que nadie podía imaginar era que ese fatídico día partían,  sin saberlo, a un viaje sin retorno.

Un avión Hércules C-130H propiedad de la Fuerza Aérea Venezolana carreteaba hacía la pista de despegue esperando que la torre de control autorizará su salida. Era una nave de transporte usada para llevar tropas militares, armamentos y pertrechos de guerra. Esta vez no llevaba en su panza material bélico, sino una tripulación distinta, de lujo, cargada de sueños e ilusiones que iba a cantarle a la vida y al amor. Llevaba un tesoro, las mejores 52 voces del Orfeón Universitario de la ilustre Universidad Central de Venezuela. En total viajaban 68 personas, 52 del Orfeón, 11 militares y 5 acompañantes.

Festival  Internacional de Canto Coral en Barcelona, España

En julio de 1976, el Orfeón Universitario había recibido una invitación para participar en el Festival Internacional de Canto Coral en Barcelona, España. Era una buena oportunidad, una gira importante porque se relacionarían  con agrupaciones musicales de muchos países. Los encuentros preparativos eran una algarabía entre los universitarios, estaban emocionados con el viaje para ir al encuentro internacional. Se dividieron en grupos para buscar ayudas, los pasajes, los viáticos, el alojamiento.

La universidad no contaba con recursos, no podía cubrir esos gastos a España, sin embargo, tanto  el rector Miguel Laiyisse como el presidente de la FCU Pastor Heydra, les dieron todo el apoyo en la búsqueda de ayudas para que representarán a la Universidad en ese evento. La aerolínea Viasa, considerada la bandera de Venezuela, les negó los cupos, alegando no tener asientos disponibles.

Igual sucedió con los ministerios y órganos del Estado a los que habían acudido los estudiantes y profesores. Pese a las adversidades el entusiasmo de los muchachos no decaía y seguían firmes en sus pretensiones. A última hora, superada las múltiples trabas la Fuerza Aérea les prestó un avión de carga Hércules C–130H, no preparado para recibir tan ilustres pasajeros.

Se improvisaron unos tablones como asiento, que como avión de tropa y carga no estaba acondicionado con las butacas requeridas; los baños fueron improvisados con cortinas plásticas; pero todo eso fue superado por unos jóvenes con ganas de trascender, de vivir la experiencia de hacer ese largo viaje de más de 20 horas de travesía en búsqueda de la gloria y la historia. El maestro Vinicio Adames se encontraba de vacaciones en Miami, vino a Caracas a reunirse con los muchachos del Orfeón y acompañarlos en el viaje.

El amanecer del 3 de septiembre

Ese amanecer del 3 septiembre, el Lockheed Hércules C-130H iba cumpliendo su bitácora de vuelo, de Maiquetía a la Base Libertador en Palo Negro de Maracay Estado Aragua, para una revisión  técnica. Desde allí voló hacia Las Bermudas donde puso combustible, al registro del plan de vuelo y a solicitud del pronóstico meteorológico, el cual le informaba que “la tormenta continuaba y que a la hora de llegada a Lages el aeropuerto estaría bajo mínimos”.

Deciden alojarse en la base militar Las Bermudas, y en las residencias finalizando la distribución del personal de la base aérea le comunican a los pilotos del C-130H, “que de acuerdo a un reporte recibido a la hora de llegada del vuelo a Las Azores la pista iba a estar despejada”. Con la información recibida, vuelve el personal y los pasajeros a la aeronave, despegando desde la Base Aérea Naval Bermuda. El Hércules C-130H, sobrevoló el océano Atlántico para reabastecerse en las Islas Azores, su destino era Barcelona, España.

El Hércules C-130H se estrelló a 200 metros de la pista

Luego de nueve horas de vuelo entran al espacio aéreo de Isla Terxeira, una de las nueve Islas del Archipiélago de Las Azores. Las condiciones eran totalmente adversas a las que esperaban, un torrencial aguacero, cero visibilidad y la base bajo mínimos. Reseña la prensa de la época, que al comunicarse los pilotos con la Torre de Control, les respondió un policía portugués que no hablaba inglés, podrán imaginarse.

El piloto Vásquez había hecho todos los esfuerzos para comunicarse con la Torre de Control (estaba sola) donde se encontraba el radar del aeropuerto de Lages, que no funcionó. El avión con su hermoso cargamento no pudo con el mal tiempo y las inclementes tormentas, dos huracanes con nombre de mujer Emmy” y “Francés”, se atravesaron en su camino.

Vásquez sobrevolaba la Isla Terxeira, había hecho dos intentos de aterrizaje, pese a la poca visibilidad, el piloto Vásquez, en el tercer intento ya sin combustible tiró el avión, aterrizó la aeronave el Hércules C-130H, hizo las maniobras, no pudo estabilizar y se estrelló a 200  metros de la pista, impactando contra las rocas volcánicas y partiéndose en pedazos. No hubo explosión ya que no había combustible en los tanques, por lo violento del impacto no hubo sobrevivientes.

El día que se apagaron las voces

Recuerdo como hoy los tres momentos impresionantes que vivimos a raíz de este lamentable suceso. Primero, en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía aterrizó un avión Hércules 140 grandísimo de esos que transportan tanques de guerra, cuando se abrió la compuerta trasera y comenzaron a sacar las urnas, los féretros con los restos mortales de los orfeonistas fue un momento impresionante, conmovedor, todos los presentes era un mar de llantos, los familiares, las autoridades y los militares que impidieron el acceso.

El segundo hecho fue en el Aula Magna y en la plaza cubierta del rectorado cuando se reagrupan los viejos orfeonistas con Raúl Esteves, y entonaron el himno universitario. Raúl Esteves, director del Orfeón, se salvó porque se había ido aparte a Barcelona a los preparativos del recibimiento y de la Actuación del Orfeón en esa ciudad, no le tocaba ese día. De ese Hércules C130H se bajaron a última hora Omar Rodríguez de la FCU y el profesor Paco Tesoro, por un pedido de la esposa de Rodríguez.

El tercer hecho conmovedor fue ver como la vía hacia el Cementerio del Este se paralizó para darle paso a los centenares de vehículos con los familiares y los acompañantes, que llevábamos a los orfeonistas a su última morada donde reposan sus restos.  Nos encontrábamos todos vestidos con bluyenes y camisas o franelas blancas, boinas azules, acompañando a las autoridades universitarias con el Rector Miguel Layrisse y el movimiento estudiantil con Pastor Heydra, Gregori “El Checo” Colomine y Hugo Negretti, y los familiares y amigos de los jóvenes caídos para rendirle el último adiós.

Recibimos a las víctimas para los actos y las exequias velatorios, al principio todo fue un silencio, que luego  se convirtió en lágrimas y dolor, todos entonando el himno universitario. Confieso que nunca había visto una escena más conmovedora que la de ese día, en el aeropuerto, en el Aula Magna y en el Cementerio, vivimos una de las grandes muestras de dolor, tristeza y consternación que haya sentido el pueblo venezolano, todos unidos en un solo llanto, se habían apagado las voces.

Autoridades universitarias van a las Azores

Hugo Negretti, a la sazón Presidente adjunto de la FCU, acompañó la comisión universitaria que fue a Las Azores a buscar a los compañeros fallecidos en ese desastre. Me comenta Negretti que “llegaron directo a Las Azores, al mismo aeropuerto en Lages, todo era un misterio, no los dejaron ir al sitio del accidente”.  Los recibe un coronel venezolano y un capitán del ejército portugués que estaban a cargo de la investigación.

Lo impresionaron dos cosas, primero:  ir a buscar sus compañeros universitarios muertos, eso lo tenía apesadumbrado, conmocionado; y segundo, como contraste cuando descienden del avión y son “recibidos por los militares del ejército portugués, todos con un brazalete en el brazo con la hoz y el martillo”, por un momento quedó impresionado, pensó que estaba en la Unión Soviética. Portugal estaba gobernado por los comunistas y en pleno desarrollo “la revolución de los Claveles”. A la comisión de rescate universitario se les negó regresar a Caracas en el avión militar que traía los féretros y tuvieron que irse a Lisboa para regresar a Venezuela.

Los gloriosos miembros del Orfeón Universitario

Siempre  llevaremos presente nuestro Orfeón encabezado por el maestro Vinicio Adames (Director), Divina Ruiz Álvarez, Rubén Darío Ramírez, Nelson Zambrano, Freddy Ramos, Isbelia Rivas, Estela Rodríguez, Flor Elisa Romero, Sofía, Sanabria, Igor Gil, Rosa Isabel Gamboa, Luis Gallango, Orlando Figueroa, Jesús Ferrer, Mercedes Ferrer de Ramírez, Miguel Deendy, Gustavo Cedeño,  Arturo Briceño, Pablo Veroes, Magaly Bello, Davis Barrios, Aura Ávila de Díaz, Oscar Alvarado, Juan Melgarejo, Lola Mastrobola, Víctor Malave, Hillman Linares, Nydia Linares Briceño, Carmen de Layrisse, Jesús González, Miguel Jeremías, Elizabeth Jeremías, Sergio Humpierrez, Berta Guerra, Juan Ramírez, Ana Alecia Ramírez, Rosa Prada, Guillermo Prato, Valmore Peraza, Cecilia Paredes, Francisco Palacios, Elbano Moreno, Oswaldo Méndez, Aura Sepúlveda, Gladys Toro de Padilla, Luz María Tosta, Lila Velásquez, Wilfredo Velásquez, Ali Urcoa, José Unamo y José Antonio Velásquez.

El himno de “La Casa que vence las Sombras”

Campesino  que estás en la tierra/ marinero que estás en el mar/ miliciano que vas a la guerra con un canto infinito de paz/ nuestro mundo de azules boinas os invita su voz a escuchar/ empujad hacia el alma la vida en mensaje de marcha triunfal.

En 1943 se funda el Orfeón Universitario

En 1943 se fundó el Orfeón Universitario bajo la conducción del maestro Antonio Estévez, el rector de la UCV era el doctor Rafael Pizani. Es el coro pionero más antiguo de las agrupaciones corales del país. El Orfeón tiene su sede en los altos del Aula Magna. En 1983, con motivo del 40 aniversario de su fundación, fue decretado por el ejecutivo nacional como “Patrimonio Artístico de la Nación”. El 30 de noviembre de 2000, fue declarada por el Comité Patrimonial de la UNESCO como “Bien Patrimonio de la Humanidad”, en la reunión XXIV anual, celebrada en Caims, Australia.

Reconstruir al Orfeón Universitario

El encargado de reconstruir el Orfeón fue Raúl Delgado Estévez, sobrino del director fundador. Desde sus años estudiantiles era orfeonista había realizado estudios de dirección de Coral en Europa. Era director invitado en el viaje. Afortunadamente adelantó su vuelo tres días antes para arreglar los detalles de la presentación, se enteró de la tragedia en Barcelona, España.

Al llegar fue comisionado para refundar la agrupación. En esa noble tarea le acompañó la Licenciada Graciela Gamboa quien fuera coordinadora del Orfeón Universitario.  Se convocó una audición a la cual acudieron más de ochocientas personas, entre quienes se seleccionaron a unos ochenta para presentarse el 27 de marzo de 1977, en un tiempo récord de casi seis meses. Hoy, y por los siglos de los siglos se seguirán escuchando sus voces y entonando nuestro himno universitario.

Recuerdos de entonces 

Hace tres años conversando con Pastor recordamos muchos de estos hechos que hoy narro. Pasados unos días la FCU convocó a un evento en la Sala E del rectorado con los familiares de las víctimas, como un gesto de solidaridad.  Pese a que era época de vacaciones universitarias nos acompañaron los dirigentes estudiantiles: Pavel Rondón, Héctor Alonso López, Leonardo Vivas, Tomás Páez, Ángel Rangel, Ricardo Rios, Melvin Humbría, Euclides Querales, Pedro Velásquez, Winston Cabás, El Bachi Martínez, Livio Agüero, Douglas Gómez, Aurora Morales, Eduardo Sentei, Freddy Valera, Giovanny Caldera y este servidor Mario Valdez, entre otros.

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