Suicidio electorero o…

Opinión | junio 9, 2023 | 6:26 am.

A muchos no les gusta la realidad, prefieren ser engañados o, peor aún, autoengañarse. Muchos tampoco saben que la Asamblea Nacional es el poder más importante, mucho más que el ejecutivo, tiene competencias contraloras sobre el presidente, hace las leyes y elige otros poderes nacionales. La de 2015 tiene un plus, y es que ha sido el poder público más legítimo, el más votado de toda nuestra historia, pese a todo esto, la desinstitucionalidad roja rojita la descuartizó antes que asumiera su mandato, restándole de manera exprés 3 diputados legítimamente electos, para evitar convocasen una Constituyente real.

El ejecutivo nacional tiene 3 particularidades, la primera de ella es que el presidente es quien dirige la Fuerza Armada Nacional, FAN por sus siglas constitucionales. Es su comandante en jefe, siendo el castrismo venezolano principalmente militarista, es una faraónica inocentada siquiera imaginar el chavismo consideraría entregar la presidencia de la nación por la vía del sufragio.

En segundo lugar, es facultad expresa del ejecutivo nacional, en consejo de ministros, convocar una constituyente de forma directa, acción que trastabilla todo el conglomerado chavista, desde sus cimientos, no están cómo para intentar burlar todas las elecciones que ello supondría, por lo que es otro argumento racional que nos invita darnos cuenta el régimen no piensa crear un proceso electoral competitivo, a sabiendas de las nefastas consecuencias que les generaría.

En tercer lugar, los ministerios. El presidente es quien ordena y dirige los ministerios, en otras palabras, los sectores nacionales. Para el castrismo venezolano perder este control sería catastrófico, sobre todo, considerando lo devastado que se encuentra el Estado paralelo que intentó construir a través del desfalco denominado Poder Popular.

Podríamos agregar un cuarto elemento, conocido por todos dentro y fuera de nuestras fronteras. El chavismo está acusado de presuntos vínculos con organizaciones terroristas, narcotraficantes, además de estar denunciado (con juicio en puerta) ante la Corte Penal Internacional por crímenes de lesa humanidad, para rematar, es señalado de liderar la corrupción más atroz registrada por la humanidad, así, se entiende que no podría nunca darse el lujo de perder voluntariamente todo el poder de protección que le brinda el control absolutista de las instituciones, recursos y armas que deberían ser del Estado, pero están bajo la ignominia del Psuv.

Puestos los pies sobre la tierra, cuando se tienen los ojos del mundo sobre Venezuela, cuando los aliados del régimen como Rusia, China, Irán, y demás regímenes de misma cepa, se encuentran afrontando problemáticas graves y particulares. Mientras la CPI está observando milimétricamente el comportamiento del chavismo desde el propio país ¿Por qué seguir jugando a la agenda del régimen? ¿Es acaso fortuito los más de 3 años de paz, mientras los sectores incrementaban sus diferentes luchas, que cooperantes (G4+) obsequiaron al régimen para arrastrarnos a otra elección en condiciones absurdas? Ambas interrogantes tienen mismas respuestas, en Venezuela no hay oposición orgánica, sino vulgares mercenarios del voto.

De lo único que podemos estar seguros los venezolanos, tras 23 años de experticia y casi 30 sufragios, es que los procesos electorales sin institucionalidad, sin democracia ni constitucionalidad, solo sirven al régimen y a sus cómplices ¡Por eso el país empeora tras cada proceso de estos!

Imagínense qué hubiese pasado si, en lugar de abandonar la sociedad civil, las organizaciones partidistas hubiesen apoyado sus protestas estos largos 3 años. Qué pasaría si, en lugar de acudir furtivamente a elecciones prepagadas, una oposición real se hubiese parado firme, en sinergia con la sociedad civil, decretándole al régimen “aquí no habrá más elecciones ilegales ni ilegítimas”.

Qué pasaría si esa presión no solo se ejerciera contra el régimen, sino contra los políticos opositores quienes, una vez más, piden otro cheque en blanco. Aseguran “esta vez sí defenderán el voto”, siendo así, entonces ¿Por qué no exigirles apliquen hoy mismo esa presunta gallardía, que dicen tendrán mañana, que la ejerzan hoy para generar condiciones que permitan materializar la capacidad de cambio que debe llevar inmerso el voto desde antes de las elecciones, no después cuando ya hayan cobrado y se escondan como lo han hecho siempre hasta el próximo negocio electorero?

La política no solo es voto o plomo como quieren hacernos creer los enemigos de la democracia, la política es 90% estrategia, inteligencia, audacia. Ciertamente, el chavismo tiene la fuerza bruta, por eso urgen lideres reales, capaces, valientes, que sepan evadir la agenda del régimen e imponer una propia, a sabiendas les asiste la legalidad, la legitimidad, la historia.

¡Entiéndase! las primarias serán un fracaso planificado, no solo por el vergonzoso hecho de inmiscuir al chavismo en ellas a través del CNE, sino porque al final, en las presidenciales, habrá decenas de candidatos financiados y favorecidos malignamente, sin mencionar de los inmorales ardides que ya son parte de la tradición de elecciones 100% psuvizadas.

Si los venezolanos usamos la razón, nos unimos y repudiamos las elecciones sin institucionalidad, y a todo aquel que las promocione, el camino de nuestra libertad será retomado, pero si por el contrario asistimos borreguísticamente a otro matadero electoral de estos estaremos minando nosotros mismos el retorno de nuestra democracia, más aún cuando el mundo nos mira. Todo aquel que hable de elecciones sin ningún tipo de garantías reales, palpables, sin institucionalidad, es un mercenario del voto y el que vote, diría Pietri, es un pendejo. @leandrotango