Chevron… si acaso, un abreboca

Opinión | diciembre 9, 2022 | 6:22 am.

Como parte de la negociación de México – algunos dicen que como premio a la delegación oficial por sentarse en México- el gobierno norteamericano aprobó la licencia AG41 que permite a la empresa Chevron extraer y comerciar crudos en las empresas mixtas de Venezuela donde tiene participación.

Algunos, ¿emocionados?, han entendido que esta medida es como si algún mesías (del “imperio”) le hubiera expresado a Pdvsa: Lázaro, levántate y anda. Es decir, como la primera señal de la recuperación de la industria petrolera venezolana. Nada más falso. Para resucitar la industria petrolera venezolana hacen falta muchas cosas que nada tienen que ver con la licencia, y las analizaremos a lo largo de este artículo.

Chevron

Iniciaremos por precisar algunas particularidades de Chevron.

– ¿Qué posee Chevron en Venezuela?… entre el 25 y 40 % de participación en cuatro empresas mixtas: Petroboscán, Petropiar, Petroindependiente y Petroindependencia. Las más importantes son las dos primeras, con campos Boscán en el Zulia, y Hamaca en la Faja.

– ¿Cuál es el espíritu de la licencia?… permitir el cobro de la deuda que Pdvsa tiene con Chevron.

– ¿De cuánto es la deuda?… algunas fuentes afirman que para el fin del año pasado era de $560 millones, remanentes de un préstamo que le hizo Chevron a Petroboscán por $2.000 millones en 2013, más $2.508 millones en dividendos de Petropiar y Petroboscan. Total, alrededor de $3.000 millones.

–  ¿Qué le permite la licencia a Chevron? … extraer y comercializar crudo sin explorar ni perforar. Es decir, reparar infraestructura, tuberías, bombas, tableros; resolver problemas menores para producir los pozos inactivos.

–  ¿Cuántos barriles adicionales podría extraer Chevron?… los expertos estiman entre 100 y 200 mil barriles por día (más cerca de 100), a partir de en unos seis u ocho meses.

–  ¿Qué beneficios trae esto a Pdvsa?… en principio, puede vender algunos crudos sin descuentos, comprar insumos y equipos en USA. Por otra parte, se activan empresas contratistas, y se dinamiza la economía de las zonas aledañas por requerimiento de todo tipo de bienes y servicios.

– ¿Qué pasa con el ISLR y la regalía?… el permiso le prohíbe el pago de impuestos y regalías a Chevron. Curioso: le prohíbe pagar algo que la empresa como socio minoritario no paga. Quien cancela los impuestos es la empresa mixta. Lo demás es ir contra la Ley. Tendrán que explicar.

Contexto

Comencemos por recordar que los presidentes Obama y Trump declararon a Venezuela una amenaza, y Biden ha mantenido vigente la medida, que le sirve como argumento ante la OFAC (Oficina de Control de Activos Extranjeros) para aplicar, o levantar sanciones. Todo está fríamente calculado. El gobierno norteamericano no da puntada sin dedal.

Las sanciones no son como pregona el gobierno, una solicitud del G4, de Guaidó o de la Plataforma Unitaria. Son una política de Estado que USA aplica a países con serios déficits democráticos, de derechos humanos, o a países acusados de terrorismo.

Ergo, para levantarlas… hay que superar los déficits.

Sanciones por democracia

El gobierno norteamericano ha sido muy claro: cambia a Miraflores sanciones… por democracia.

Por otra parte, la terrible invasión del “pana” Putin a Ucrania ha obligado a Europa a diversificar sus fuentes de energía, y el mundo occidental ha volteado su mirada hacia el otrora surtidor confiable Venezuela.

La potencial negociación se aceleró. Coincidieron la necesidad de fuentes energéticas de Europa con la terrible necesidad de divisas de Maduro, que por más que hable de independizar a Venezuela de la renta petrolera, sabe que las divisas solo pueden venir, por ahora, del petróleo.  Por ello, en medio de tanta guapetonería, se sientan en México.

El primer abreboca de las negociaciones es la licencia a Chevron. Y el otro abreboca, los $3.000 millones aprobados bajo la tutela de la ONU. Asombra tanta parafernalia por 3.000 millones a ser desembolsados en tres años, cuando con una apertura petrolera seria, en poco tiempo, el petróleo podría generar al fisco cantidades muy superiores para gastarlas sin control de la ONU.

Porque la verdad es que ni Chevron significa un redimensionamiento de Pdvsa, ni la cantidad otorgada una solución significativa a los gigantescos problemas socio económicos de Venezuela.

¿Entonces? Puro abreboca, que de paso puede ser suspendido si el gobierno incumple su parte.

A pesar de eso, Maduro – actuando para la galería – se jacta que solo dará condiciones para elecciones “libres, transparentes y justas” si le suspenden todas las sanciones. En primer lugar, da a entender que las elecciones venezolanas no son ni libres, ni transparentes, ni justas (gravísimo en un presidente que quiere que el mundo lo reconozca como democrático), y en segundo término, las condiciona como si fuera su prerrogativa y no una ley de obligatorio acatamiento.

¿Hay que sentarse en México para negociar el cumplimiento de la Ley? Habrase visto.

Con sus declaraciones, el gobierno – además del show- intenta evadir su compromiso del próximo paso de México: elecciones libres, habilitaciones, liberación de presos políticos. Esconde lo que todos sabemos: que, en unas elecciones libres… tendrán que entregar el poder.

La resurrección de la industria petrolera

Está claro que con el permiso a Chevron, Pdvsa apenas llegaría a 800.000 bd en muchos meses. Y si permisaran a otras empresas, tal vez a un millón. Pdvsa seguiría infradimensionada.

Los venezolanos requerimos – necesitamos – que la industria petrolera llegue a unos 3 millones de barriles y se convierta en un importante productor de gas. Y eso con permisitos de USA, ni de lejos se logra.

Es más, supongamos que por un milagro del imperio un día Venezuela amaneciera sin sanciones. ¿Eso significaría que habría que apartar a sombrerazos a los inversionistas?… No.

Para espantar inversionistas hace falta mucho más que la eliminación de sanciones. Es imperativo generar confianza, para que los inversionistas (de 15 o 20 mil millones de dólares al año por siete u ocho años) tengan seguridad en el retorno de sus capitales. Y la confianza viene con seguridad jurídica, separación de poderes, demostraciones de respeto a la propiedad privada… todo lo contrario a los que hecho la “revolución” en estos 24 años.

Para que los capitales confíen en esta “revolución”, sus líderes casi que tienen que negar lo que han sido. Y además, los inversores requieren un dinámico marco legal. Una moderna Ley Orgánica de Hidrocarburos que contemple, como casi todas las de América Latina, Agencias de Hidrocarburos que gerencien los paquetes de inversión, Rondas de Licitación, novedosas formas de contratación.

De lo contrario, con o sin sanciones, los capitales transnacionales, indispensables para recuperar la industria petrolera, no vendrán. Se irán a otros lares. A invertir donde nuestros vecinos. A Brasil, que con su Presal va a llegar a 5 millones de barriles por día, a Argentina con su potencial Vaca Muerta, A Guyana, que en pocos años superará el millón de barriles.

Venezuela – y hay que tener esto muy claro- ya no es el monopolio petrolero de América Latina.

Síntesis

Los norteamericanos le han planteado firmemente al gobierno una verdad de Perogrullo: “si no hay democlacia no hay lopa”… como diría un chino.

Si la “revolución” aplica “viveza” en vez de pilas en las negociaciones, el abreboca de Chevron se convertirá en apenas un señuelo.

Y el bolívar se hará imparable en su bajada …